El crecimiento de las apuestas online entre niños y adolescentes encendió las alarmas de especialistas que observan cómo esta práctica se vuelve cada vez más frecuente y socialmente aceptada. La expansión de las billeteras virtuales, el acceso temprano al dinero digital y la intensa publicidad en redes sociales aparecen como algunos de los factores que impulsan el fenómeno.
La especialista en crianza digital Lucía Fainboim advirtió que las apuestas dejaron de ser una actividad marginal para convertirse en una conducta habitual entre muchos jóvenes. Según explicó, la incorporación de opciones vinculadas al juego dentro de entornos digitales que los menores utilizan a diario contribuyó a normalizar esta conducta desde edades cada vez más tempranas.
La experta señaló que numerosos chicos acceden a billeteras virtuales desde los 10 años con autorización de sus familias, una situación que modifica la relación con el dinero y facilita el contacto con plataformas de apuestas. Como consecuencia, la lógica de apostar ya no se limita a los sitios de juego, sino que se replica en situaciones cotidianas, incluso dentro de las escuelas.
Fainboim describió escenarios en los que los estudiantes realizan apuestas informales sobre cuestiones vinculadas a la vida escolar, reflejando hasta qué punto la práctica se incorporó a la dinámica diaria. Para la especialista, este comportamiento es una señal de la naturalización creciente del fenómeno.
Otro de los factores que alimenta esta tendencia es la fuerte presencia publicitaria de las casas de apuestas. Las campañas aparecen en transmisiones deportivas, camisetas de fútbol, redes sociales e influencers que promocionan plataformas de juego ante audiencias cada vez más jóvenes.
Aunque algunas aplicaciones implementaron controles de seguridad, como verificaciones biométricas o restricciones para menores de edad, la especialista alertó que muchos adolescentes encuentran alternativas en sitios ilegales que operan por fuera de cualquier regulación.
Frente a este escenario, Fainboim sostuvo que la responsabilidad no puede recaer exclusivamente sobre las familias. Consideró necesario impulsar políticas de prevención más amplias, acompañadas por campañas de concientización y educación financiera que permitan a los jóvenes comprender los riesgos asociados al juego online.
En ese sentido, planteó la conveniencia de postergar el acceso de los menores a herramientas de dinero digital y promover primero experiencias vinculadas al manejo de dinero físico. Según explicó, ese aprendizaje gradual ayuda a construir una relación más consciente con los recursos económicos y puede funcionar como una barrera preventiva frente a conductas de riesgo como las apuestas online.





