Luego del paro realizado por docentes bonaerenses y trabajadores estatales nucleados en ATE, el gobierno de Axel Kicillof volverá a sentarse este miércoles a la mesa de negociación paritaria con ambos sectores, en un escenario atravesado por la tensión salarial y las restricciones presupuestarias.
Las reuniones se desarrollarán en La Plata en dos tramos: a las 11 será el turno de los gremios docentes y a las 13 el de los estatales de la administración central. El encuentro llega después del rechazo sindical a la propuesta oficial de un aumento total del 3%, que incluía un 1,5% retroactivo a diciembre.
El Ejecutivo provincial optó por no cerrar la paritaria por decreto y, como señal hacia los trabajadores, decidió liquidar igualmente el 1,5% retroactivo con los sueldos de febrero para evitar que los ingresos quedaran por debajo de los de enero. Sin embargo, el malestar en las bases persiste y los sindicatos mantienen la presión para mejorar la oferta.
Según trascendió en contactos informales previos, el Gobierno evalúa proponer un nuevo incremento del 3% para marzo —a cobrar en abril—, manteniendo el 1,5% ya otorgado. Aun así, desde la Provincia buscaron moderar las expectativas.
El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, aseguró que la oferta presentada es “probablemente la mejor paritaria de la Argentina”, aunque reconoció que “los salarios han perdido contra la inflación en todo este tiempo”. El funcionario remarcó que la administración bonaerense enfrenta fuertes limitaciones financieras.
En ese sentido, apuntó contra el gobierno de Javier Milei por los recortes de recursos. Según detalló, la provincia sufrió una merma de 15 billones de pesos, cifra que asciende a 22 billones si se suma la caída de la coparticipación y de la recaudación propia. “Es el equivalente a medio presupuesto anual de la provincia de Buenos Aires”, afirmó.
Con este panorama, tanto el Ejecutivo como los gremios intentarán alcanzar un acuerdo antes de mitad de mes, cuando habitualmente se liquidan los haberes del mes siguiente. La negociación se da en un contexto delicado: salarios que no logran recuperar lo perdido frente a la inflación, presión sindical creciente y una disputa de fondos que vuelve a tensar la relación entre la Provincia y la Casa Rosada.





