La inflación de febrero fue del 2,9% y volvió a ubicarse en el mismo nivel que en enero, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos. El dato se ubicó por encima de lo que esperaban varias consultoras privadas y el propio Gobierno, y confirma que el proceso de desaceleración sigue sin aparecer.
Con este resultado, el índice de precios acumula un aumento del 5,9% en el primer bimestre de 2026 y un 33,1% interanual.
El dato mensual se mantiene en el nivel más alto desde marzo del año pasado, cuando había registrado 3,7%. Además, marca que hace nueve meses que la inflación no logra perforar el 2% mensual. El último registro más bajo había sido en mayo de 2025, cuando el índice marcó 1,5%.
Desde entonces, la trayectoria fue ascendente: pasó a 1,6% en junio, subió a 1,9% en julio y agosto, llegó a 2,1% en septiembre, trepó a 2,3% en octubre, escaló a 2,5% en noviembre y cerró 2025 en 2,8% en diciembre. Ya en 2026, enero y febrero volvieron a marcar 2,9%.
Incluso la inflación núcleo —que excluye precios regulados y estacionales— se ubicó por encima del nivel general. En febrero fue del 3,1%, acelerándose respecto del 2,6% registrado en enero.
Entre los rubros, el mayor aumento se dio en vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un salto del 6,8%. El incremento estuvo impulsado principalmente por los ajustes en tarifas de servicios públicos y cambios en el esquema de subsidios.
En segundo lugar se ubicaron alimentos y bebidas no alcohólicas, con un alza del 3,3%. En esta categoría influyeron especialmente las subas en verduras y en distintos cortes de carne y derivados. El mismo porcentaje registró la categoría bienes y servicios varios.
Detrás se ubicaron restaurantes y hoteles, con una suba del 3% en plena temporada alta de verano.
Por debajo del promedio general se ubicaron equipamiento y mantenimiento del hogar (2,6%), salud (2,5%), recreación y cultura (2,3%), transporte (2%), comunicación (1,8%), educación (1,2%) y bebidas alcohólicas y tabaco (0,6%).
La consultora C&T señaló que los precios regulados fueron el componente que más presionó al índice. “Los regulados aumentaron 4,3%. La carne fue otro factor clave, con subas cercanas al 6,5% en la mayoría de las regiones”, explicó la economista María Castiglioni.
Desde la fundación Fundación Libertad y Progreso, el economista Julián Neufeld destacó que, por primera vez en ocho meses, el índice no subió respecto del mes anterior, aunque se mantuvo en el mismo nivel. Según su análisis, la desaceleración dependerá de que el Banco Central de la República Argentina continúe con una política monetaria restrictiva.
Las proyecciones para marzo tampoco son alentadoras. Históricamente es un mes con mayor presión inflacionaria por la suba en educación vinculada al inicio del ciclo lectivo, además del impacto de los combustibles y otros ajustes estacionales.
El economista Ricardo Delgado, de la consultora Analytica, anticipó que el Gobierno podría enfrentar un primer trimestre con una “meseta incómoda” en su principal objetivo económico. Según estimó, marzo probablemente se ubique por encima del registro de los dos primeros meses del año.
Para Santiago Casas, de EcoAnalytics, el proceso de desinflación podría retomarse, aunque a un ritmo mucho más lento de lo previsto a fines del año pasado.
En ese contexto, el índice sigue lejos de perforar el umbral del 2% mensual, un nivel considerado clave para consolidar el proceso de desinflación al que apunta el Gobierno. También se aleja la promesa oficial de alcanzar registros cercanos al 0% hacia agosto. Hoy, las estimaciones privadas ubican el índice para ese mes cerca del 1%.
Tras conocerse el dato, el ministro de Economía Luis Caputo sostuvo que la economía argentina atraviesa todavía un proceso de corrección de precios relativos después de años de distorsiones.
El funcionario señaló que esa corrección es necesaria para ordenar la macroeconomía y generar condiciones para el crecimiento. Sin embargo, la persistencia de la inflación muestra que el objetivo de desacelerar de manera sostenida el aumento de precios todavía enfrenta fuertes obstáculos.
El dato de febrero se conoció además en medio de la suba internacional del petróleo vinculada al conflicto en Medio Oriente, un factor que podría impactar en el índice de marzo.
A esto se suma un debate interno en torno a la metodología de medición del índice. La publicación es la segunda desde la salida de Marco Lavagna, quien dejó su cargo tras diferencias con el Gobierno sobre la actualización de la fórmula de cálculo del indicador.
Las consultoras estiman que, si se hubiera aplicado la nueva metodología, el índice de febrero habría sido incluso más alto, con valores cercanos al 3% o 3,1%. Mientras tanto, el nuevo titular del organismo, Pedro Lines, analiza alternativas para modernizar el indicador, cuya base estadística tiene más de dos décadas de antigüedad y cuya actualización también es reclamada por el Fondo Monetario Internacional.





