El conflicto diplomático sumó un nuevo capítulo luego de que Irán acusara al presidente Javier Milei de haber cruzado “una línea roja”, en respuesta a sus recientes declaraciones sobre la República Islámica.
Según publicó el medio Tehran Times, cercano al régimen de Teherán, las palabras del mandatario argentino fueron consideradas “imperdonables” y forman parte de una postura hostil que no pasará inadvertida para ese país.
El artículo, titulado “Milei, Quo Vadis?” y firmado por Saleh Abidi Maleki, cuestiona con dureza el alineamiento de Argentina con Estados Unidos e Israel, al tiempo que sostiene que la política exterior del Gobierno responde a presiones externas y promueve lo que define como “iranofobia”.
Desde Irán advirtieron que no pueden mantenerse indiferentes ante lo que consideran una posición abiertamente adversa. “Argentina se ha presentado oficialmente como enemiga de Irán… esta es una línea roja imperdonable que ha sido cruzada”, señala uno de los pasajes más duros del texto.
Las críticas se apoyan en recientes declaraciones de Milei durante un discurso en Nueva York, donde afirmó sin rodeos que Irán es “enemigo” de la Argentina, al tiempo que reivindicó su alianza estratégica con Estados Unidos e Israel.
En Teherán interpretan esos dichos como parte de una estrategia agresiva y un giro diplomático que profundiza el distanciamiento entre ambos países.
El artículo también rechaza las acusaciones históricas sobre la presunta participación iraní en el atentado a la AMIA, y sostiene que esas denuncias forman parte de una campaña internacional que lleva décadas.
Además, el texto eleva el tono al acusar al gobierno argentino de actuar como “instrumento” de intereses extranjeros. Incluso afirma que Milei habría transformado al país en “el Israel de América Latina”, en una de las definiciones más polémicas.
El cruce deja al descubierto un escenario de creciente tensión internacional, en el que la política exterior argentina se vuelve cada vez más confrontativa y alineada con determinados bloques. Un giro que no solo reconfigura alianzas, sino que también abre interrogantes sobre sus posibles consecuencias diplomáticas.





