El Servicio Meteorológico Nacional quedó en el centro de una fuerte polémica luego de que el Centro Argentino de Meteorólogos alertara sobre un posible “colapso operativo” ante los planes de recorte impulsados por el Gobierno. La preocupación creció tras conocerse iniciativas para reducir personal y achicar la red de observadores, una estructura clave para la producción de datos climáticos en todo el país.
Lejos de limitarse a pronósticos cotidianos, el SMN cumple un rol estratégico en áreas sensibles como la aviación, el agro y la gestión de emergencias. Su sistema de datos, además, forma parte de redes internacionales como la Organización Meteorológica Mundial, lo que vuelve aún más delicado cualquier debilitamiento de su capacidad operativa.
El conflicto se intensificó tras la visita de Alejandro Tamer, integrante del Ministerio de Desregulación que conduce Federico Sturzenegger. Según denunciaron trabajadores, el funcionario planteó avanzar en una automatización que implicaría reducir estaciones y personal, una idea que fue rechazada de plano por especialistas.
Desde el CAM advirtieron que el recorte podría afectar a más del 20% de la planta, desarticulando una infraestructura de más de 150 años. “Se destruye la previsibilidad meteorológica necesaria para la economía argentina”, señalaron, y alertaron sobre el riesgo de enfrentar desastres naturales sin información confiable.
El ajuste ya viene en marcha. Desde la asunción del gobierno de Javier Milei, el organismo perdió alrededor de 180 trabajadores. Ahora, dentro del SMN circulan versiones de nuevos despidos que podrían oscilar entre 200 y 500 puestos, en un contexto de alta incertidumbre laboral.
Uno de los puntos más sensibles es la posible reducción de la red de estaciones meteorológicas, que pasaría de 125 a unas 80. Esto implicaría cerrar decenas de puntos de observación o reemplazarlos por sistemas automáticos, una alternativa que los técnicos consideran inviable sin planificación ni inversión sostenida.
Desde el propio organismo advierten que la automatización no elimina la necesidad de personal calificado. Los equipos requieren mantenimiento, calibración y supervisión constante, tareas que no pueden ser reemplazadas sin afectar la calidad de los datos.
El investigador del CONICET, Juan Ruiz, cuestionó además la idea de sustituir recursos humanos con inteligencia artificial: “El dato puro es irreemplazable”, afirmó, y advirtió que cualquier sistema tecnológico depende de información confiable para funcionar correctamente.
El deterioro ya se siente en la operatividad diaria. Según trabajadores, varias estaciones redujeron la frecuencia de medición o dejaron de operar las 24 horas, en un contexto donde, lejos de achicarse, la demanda de información meteorológica crece por el aumento de eventos extremos.
A esto se suma un escenario laboral precario: solo el 30% del personal cuenta con estabilidad, mientras que el resto depende de contratos anuales, lo que profundiza la incertidumbre frente a posibles despidos.
En paralelo, la conducción del organismo también genera controversias. El regreso de Antonio José Mauad reactivó cuestionamientos por su gestión anterior, marcada por conflictos internos y episodios como la interrupción del servicio a Aerolíneas Argentinas.
Desde el CAM advierten que el debilitamiento del SMN no solo afecta la calidad de los pronósticos, sino que pone en riesgo sistemas de alerta temprana clave para la seguridad de la población. También alertan por el impacto económico: sin datos confiables, se complican decisiones en el agro, la energía, el transporte y los seguros.
En un contexto global donde los fenómenos climáticos son cada vez más extremos, los especialistas coinciden en que el rumbo elegido va a contramano. Mientras el mundo invierte en fortalecer sus sistemas meteorológicos, en Argentina el ajuste amenaza con vaciar una de las herramientas más importantes para anticipar riesgos y proteger tanto vidas como actividades productivas.





