El Índice de Salarios volvió a quedar por detrás de la inflación en enero y confirmó una tendencia que se repite desde hace meses. Según informó el INDEC, los ingresos aumentaron en promedio un 2,5% durante el primer mes del año, mientras que los precios subieron un 2,9%.
El desfasaje se explica principalmente por la débil evolución de los salarios registrados. En el sector privado, los sueldos crecieron apenas un 2,1%, mientras que en el ámbito público el incremento fue aún menor, con un 1,8%. En conjunto, estos aumentos promediaron un magro 2%, claramente por debajo del avance del costo de vida.
El dato que evitó una caída aún más pronunciada fue el incremento estimado en los ingresos de los trabajadores no registrados, que según el organismo treparon un 4,4%. Sin embargo, este factor no alcanzó para revertir la pérdida frente a la inflación.
Se trata del tercer mes consecutivo en el que los salarios quedan rezagados respecto de los precios. En diciembre, los ingresos habían subido un 1,6% frente a una inflación del 2,8%, mientras que en noviembre el aumento salarial fue del 1,8% contra un 2,5% de suba en los precios.
Si se observa únicamente a los trabajadores registrados, la situación es aún más crítica: acumulan cinco meses seguidos perdiendo contra la inflación, lo que ya implica una caída del 7,9% en el poder adquisitivo.
El panorama refleja un deterioro sostenido del ingreso real, en un contexto donde los aumentos salariales no logran acompañar el ritmo de los precios y golpean de lleno el bolsillo de los trabajadores.





