En medio del conflicto que afecta al transporte público en el AMBA, el gobierno de Axel Kicillof anunció un refuerzo en los subsidios a las empresas de colectivos, intentando amortiguar el impacto de los recortes y la falta de fondos por parte de la gestión de Javier Milei, que este martes recibirá al sector para discutir una posible reestructuración del sistema.
La medida fue confirmada por el ministro de Transporte bonaerense, Martín Marinucci, tras reunirse con representantes de las cámaras empresarias. El objetivo es sostener el servicio en un contexto de frecuencias reducidas que ya afecta a miles de usuarios en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Las empresas vienen aplicando recortes en la circulación de unidades como forma de protesta frente al atraso en los subsidios y el aumento de costos, especialmente del combustible, lo que generó complicaciones para trabajadores y usuarios que dependen del transporte público.
En ese marco, Marinucci aseguró que la Provincia adelantará el pago del subsidio de abril y aplicará un incremento del 65%, por encima del 50% habitual. Sin embargo, advirtió que el esfuerzo es insuficiente si Nación no regulariza la deuda que mantiene con el sistema.
“La Provincia mantiene un reclamo desde hace dos años y medio por fondos que Nación adeuda. Si esos recursos se transfirieran, se podrían aliviar muchos problemas”, sostuvo el funcionario, que además apuntó contra el impacto de las políticas nacionales en el sector.
Según explicó, la suba del combustible —impulsada por decisiones del Gobierno nacional— agravó la situación de las empresas, generando un escenario que no estaba previsto y que derivó en la actual crisis del servicio.
Mientras tanto, funcionarios del Ejecutivo nacional se reunirán con las cinco cámaras empresarias del transporte automotor del AMBA (AAETA, CEUTUPBA, CTPBA, CETUBA y CEAP) para avanzar en una “reestructuración integral” del sistema.
En la mesa técnica también se analizarán alternativas para saldar una deuda por subsidios que ronda los $120.000 millones, uno de los principales focos del conflicto.
El Gobierno de Milei enfrenta ahora una disyuntiva: aumentar los subsidios —algo que choca con su política de ajuste fiscal— o trasladar el costo a los usuarios mediante una nueva suba del boleto, lo que impactaría de lleno en la inflación y en el bolsillo de millones de pasajeros.





