La cadena nacional de Javier Milei sobre la cuestión Malvinas buscó mostrar un giro en la política oficial hacia el Atlántico Sur. El Presidente anunció sanciones más severas contra las empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en las islas, nuevos recursos para una base naval en Tierra del Fuego y una serie de medidas en materia de seguridad nacional.
Sin embargo, el mensaje abrió rápidamente un frente de críticas. Desde distintos sectores de la oposición cuestionaron que el Gobierno descubra ahora la urgencia de defender la soberanía argentina después de casi tres años de señales y decisiones que, según remarcaron, fueron en sentido contrario.
Milei volvió a ratificar el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas y apuntó contra el Reino Unido por el avance de proyectos vinculados a la explotación de recursos naturales en la zona en disputa.
“Las Malvinas son Argentinas. Por historia y por derecho. No hay discusión al respecto”, afirmó el mandatario durante su mensaje.
También recordó la ocupación británica de 1833, rechazó el argumento de la autodeterminación de los habitantes de las islas y reivindicó la cláusula transitoria de la Constitución Nacional que establece la legítima e imprescriptible soberanía argentina sobre Malvinas.
Uno de los principales anuncios fue la reglamentación de la Ley 26.659 para agilizar las sanciones contra empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en las islas.
La medida prevé un mecanismo para que distintos organismos estatales informen a la Cancillería sobre posibles incumplimientos y suma declaraciones juradas para trámites relacionados con actividades hidrocarburíferas y con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, conocido como RIGI.
Además, el Ejecutivo anunció que enviará al Congreso un Proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional para endurecer las sanciones y ampliar su alcance. La intención es incluir también a las empresas que presten servicios a compañías involucradas en la exploración o explotación de recursos en el territorio ocupado por el Reino Unido.
El proyecto petrolero Sea Lion ocupó un lugar central en el discurso presidencial. Milei advirtió sobre el posible inicio de operaciones y sostuvo que la explotación de esos recursos podría consolidar la capacidad británica de avanzar sobre reservas existentes en el área en disputa.
El Presidente recordó que Naciones Unidas reclama desde hace décadas que la Argentina y el Reino Unido eviten realizar acciones unilaterales mientras permanezca pendiente la controversia por la soberanía.
“Desde hace 50 años las Naciones Unidas solicitan a la Argentina y al Reino Unido no realizar acciones unilaterales sobre el territorio hasta que se resuelva la controversia”, señaló.
En paralelo, el Gobierno anunció una ampliación de los recursos destinados al Ministerio de Defensa para avanzar con la construcción de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego y reforzar las capacidades de telecomunicaciones en la región.
El paquete también incluye la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, un régimen de protección de infraestructuras críticas y nuevas herramientas para fortalecer la vigilancia aeroespacial y marítima.
Pero el intento de Milei por presentar una nueva estrategia de defensa de la soberanía encontró una respuesta inmediata de la oposición.
El excanciller y exministro de Defensa Jorge Taiana sostuvo que las medidas llegan tarde y después de una política de “desmalvinización” impulsada por el propio Gobierno nacional.
“Tras 3 años de persistente desmalvinización, Milei anuncia medidas que llegan tarde, después de haber flexibilizado normas y hecho concesiones que facilitaron el avance del Reino Unido sobre nuestros intereses”, cuestionó.
Taiana también apuntó contra la creación del Consejo de Seguridad Nacional y consideró que el Presidente intenta “galtierizar” su figura en busca de recuperar iniciativa política.
Sobre la Base Naval Integrada de Ushuaia, además, recordó que el proyecto había comenzado durante la gestión anterior.
“La comenzamos a construir en 2022, cuando era Ministro de Defensa y nunca fue pensada para compartir con ningún país extranjero”, remarcó.
El dirigente peronista también recordó que las actividades de exploración y explotación de recursos en Malvinas ya están contempladas por las leyes 26.659 y 26.915, por lo que puso en duda la necesidad de presentar como novedad instrumentos que ya forman parte del marco legal argentino.
Desde la izquierda, las críticas apuntaron directamente al vínculo de Milei con Estados Unidos y a la utilización política del reclamo de soberanía.
La diputada Myriam Bregman ironizó sobre el anuncio y sugirió que el posicionamiento presidencial responde a intereses geopolíticos ajenos a la defensa de la soberanía argentina.
Nicolás del Caño, por su parte, acusó al Presidente de utilizar la cuestión Malvinas para intentar recuperar terreno político de cara al calendario electoral.
“Milei quiere utilizar el legítimo reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas para recuperar terreno de cara al año electoral y prestar sus servicios a Estados Unidos en su disputa con Gran Bretaña”, sostuvo.
El anuncio presidencial dejó así una nueva paradoja para el Gobierno. Milei buscó mostrarse firme frente al Reino Unido y reivindicar una causa histórica de la Argentina, pero debió enfrentar los cuestionamientos por sus propios antecedentes, su admiración pública por Margaret Thatcher y una política exterior que la oposición considera funcional a los intereses de Washington.
Para sus críticos, el problema no es que el Presidente vuelva a hablar de soberanía sobre Malvinas, sino que lo haga después de años de decisiones y gestos que, aseguran, fueron en la dirección opuesta.





