La Cámara de Diputados aprobó este miércoles dos de los principales proyectos impulsados por el Gobierno de Javier Milei: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la denominada Inocencia Fiscal II. Ambas iniciativas obtuvieron una mayoría amplia y fueron giradas al Senado, donde ahora continuará el debate.
La reforma del Banco Central fue aprobada por 144 votos a favor, 102 en contra y nueve abstenciones. El proyecto busca modificar de manera profunda el rol del organismo y establece como objetivo central y excluyente la preservación del valor de la moneda.
La iniciativa también prohíbe que el Banco Central financie el déficit fiscal mediante emisión monetaria y limita la compra de títulos públicos en el mercado primario. Además, establece mayores restricciones para remover al presidente y a los integrantes del directorio de la entidad: el Poder Ejecutivo deberá invocar causales específicas y la decisión tendrá que contar con el respaldo de dos tercios de los presentes en ambas cámaras del Congreso.
El oficialismo consiguió para este proyecto el respaldo del PRO, la UCR, el MID, Por Santa Cruz, Adelante Buenos Aires y distintos bloques provinciales. En cambio, Unión por la Patria y el Frente de Izquierda votaron en contra, al igual que algunos legisladores de otros espacios opositores.
El segundo triunfo del Gobierno fue la aprobación de la nueva Ley de Inocencia Fiscal, que consiguió 139 votos a favor, 110 en contra y dos abstenciones.
La propuesta elimina los límites de ingresos anuales y patrimonio que actualmente condicionan el acceso al régimen simplificado de Ganancias y reduce en un 25% las multas para personas humanas y pequeñas y medianas empresas que adhieran al nuevo esquema.
El objetivo oficial es incentivar la incorporación al circuito formal de dólares que permanecen fuera del sistema. El Gobierno calcula que existen alrededor de US$170.000 millones no declarados y busca generar condiciones para que parte de esos fondos ingresen a la economía formal.
Sin embargo, el proyecto sufrió modificaciones durante su tratamiento. Por presión de los bloques aliados, los funcionarios quedaron excluidos de los beneficios de la reforma, una concesión que el oficialismo debió aceptar para reunir los votos necesarios.
La iniciativa contó con el acompañamiento del PRO, la UCR, el MID y distintos bloques provinciales. Provincias Unidas volvió a mostrar divisiones internas: los diputados vinculados a Martín Llaryora rechazaron el proyecto, mientras que legisladores cercanos a Maximiliano Pullaro y Carlos Sadir votaron a favor.
El peronismo y la izquierda rechazaron la iniciativa, junto con legisladores de Encuentro Federal, la Coalición Cívica y otros bloques opositores.
Con las dos votaciones, el Gobierno logró avanzar con una parte central de su programa económico y volvió a demostrar que cuenta con una mayoría suficiente en Diputados para aprobar proyectos clave. Ahora, la discusión se trasladará al Senado.





