La caída del precio internacional del petróleo no se traducirá en una baja inmediata de los combustibles en la Argentina. A pesar de que el crudo retrocedió cerca de un 9% tras una tregua en el conflicto en Medio Oriente, los valores en los surtidores continúan en alza y acumulan fuertes incrementos en lo que va del año.
En la Ciudad de Buenos Aires, la nafta y el gasoil subieron alrededor de un 19% en el último mes, mientras que en lo que va de 2026 el aumento ya alcanza el 22%. Actualmente, el litro de nafta súper ronda los $1912, la premium supera los $2000 y el gasoil se acerca a los $1960.
El impacto en el bolsillo es inmediato: llenar un tanque de 50 litros de nafta súper en YPF pasó de costar poco más de $80.000 a principios de febrero a casi $96.000 en la actualidad.
Aunque el precio internacional del Brent —referencia clave para el mercado local— llegó a subir un 65% en el año, ahora comenzó a retroceder. Sin embargo, esa baja no se refleja en los surtidores porque los precios locales todavía no alcanzaron a cubrir el costo real del crudo.
Según fuentes del sector, las refinadoras están vendiendo combustibles por debajo de sus costos desde que se disparó el conflicto en Medio Oriente. Hoy compran el barril a valores cercanos a los 94 dólares, pero lo comercializan con un atraso de alrededor del 20%.
Este desfasaje responde al esquema de precios vigente tras la desregulación impulsada por el gobierno de Javier Milei, que fija el valor del barril local en base a la paridad de exportación. Un mecanismo que, si bien busca alinear precios con el mercado internacional, genera tensiones cuando el crudo sube de forma abrupta.
El mercado argentino está dominado por cuatro grandes jugadores, con YPF concentrando más de la mitad de las ventas, seguida por Shell, Axion Energy y Puma Energy. En este esquema, los movimientos de YPF funcionan como referencia para el resto de las compañías.
A nivel global, el mercado energético sigue condicionado por los efectos del conflicto. Según el director de la Agencia Internacional de Energía, Fatih Birol, decenas de instalaciones petroleras y gasíferas sufrieron daños severos en Medio Oriente, lo que demorará la recuperación de la producción.
Incluso desde QatarEnergy advirtieron que parte de su infraestructura quedó afectada y que llevará años normalizar los niveles previos al conflicto.
En este contexto, la Argentina enfrenta una paradoja: mientras el país se beneficia por mayores ingresos de exportación cuando sube el crudo, el mercado interno queda expuesto a subas constantes. Así, aunque el precio internacional empiece a ceder, el alivio en los surtidores sigue lejos de llegar.





