El Jefe de Gabinete Manuel Adorni suspendió este miércoles la conferencia de prensa que tenía prevista en Casa Rosada, en medio de la creciente polémica por sus viajes y el aumento de su patrimonio.
La decisión, lejos de pasar desapercibida, alimentó aún más las dudas. Desde el Gobierno señalaron que el funcionario trasladó su agenda a la residencia de Olivos, pero evitaron dar precisiones sobre sus actividades. La cancelación ocurre apenas días después de una exposición pública en la que esquivó respuestas sobre los temas que lo complican.
Puertas adentro, el clima es de incomodidad. Mientras algunos funcionarios consideran que evitar el contacto con la prensa es una forma de contener el daño, otros reconocen que la falta de explicaciones solo profundiza la crisis.
La semana pasada ya había quedado expuesto en un cruce tenso con periodistas, cuando fue consultado por sus viajes, incluyendo uno a Uruguay con su familia y otro a Nueva York en el que participó su esposa, Bettina Angeletti.
El caso también avanza en la Justicia. La investigación está en manos del juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita, quienes analizan movimientos vinculados a la compra de propiedades y el uso de vuelos oficiales y privados.
En ese marco, el fiscal solicitó la declaración de la escribana que intervino en la adquisición de un departamento en Caballito ligado al funcionario. La medida se tomó luego de que trascendiera que dos mujeres que figuran como titulares del inmueble también habrían actuado como prestamistas en una hipoteca por 200 mil dólares tomada por Adorni y su esposa.
La polémica no deja de escalar. A la participación de Angeletti en un vuelo presidencial a Nueva York se sumó un viaje privado a Punta del Este y la incorporación de nuevas propiedades desde que Adorni asumió su cargo, entre ellas una vivienda en un country en Exaltación de la Cruz.
Hasta ahora, el vocero eligió el silencio como estrategia. No presentó documentación pública que respalde su evolución patrimonial ni dio explicaciones claras sobre los gastos cuestionados.
La suspensión de la conferencia termina de consolidar una imagen de repliegue en medio de la crisis. Con la investigación en curso y las dudas creciendo, el Gobierno enfrenta un nuevo frente de desgaste que ya no logra contener.





