El Fondo Monetario Internacional volvió a ajustar sus previsiones para la Argentina y encendió nuevas señales de alerta sobre el rumbo económico del gobierno de Javier Milei: recortó la estimación de crecimiento y elevó con fuerza el pronóstico de inflación.
Según el informe Perspectivas Económicas Globales (WEO), el organismo prevé que el PBI crecerá un 3,5% en 2026, lo que implica una baja de medio punto respecto a la proyección anterior. Para 2027, en tanto, mantuvo la expectativa de una expansión del 4%.
El dato más preocupante surge del frente inflacionario: el FMI proyecta que los precios subirán un 30,5%, casi el doble de lo que estimaba seis meses atrás, cuando calculaba un 16,5%. El cambio refleja un deterioro significativo en las expectativas sobre la estabilidad económica.
En cuanto al empleo, el organismo anticipa una tasa de desocupación del 7,2%, lo que representa un aumento de 0,6 puntos, en línea con una economía que, pese a mostrar crecimiento, no logra generar puestos de trabajo de calidad.
Las nuevas proyecciones se alinean con estimaciones recientes del Banco Central, lo que refuerza la idea de un escenario más complejo que el que el Gobierno venía planteando.
A pesar del recorte, la Argentina seguiría mostrando una de las tasas de crecimiento más altas de la región, aunque desde niveles muy deprimidos y con fuertes tensiones sociales.
El informe fue presentado por el economista jefe del organismo, Pierre-Olivier Gourinchas, en el marco de la reunión de primavera del FMI y el Banco Mundial en Washington. Allí, la economista Petya Koeva Brooks atribuyó el empeoramiento de las proyecciones a la caída de la actividad hacia fines de 2025, en un contexto atravesado por la incertidumbre electoral.
En paralelo, el ministro de Economía, Luis Caputo, viajará a Washington para participar del encuentro e intentar destrabar un desembolso de 1.000 millones de dólares, clave para sostener el programa financiero del país.
El nuevo informe del FMI pone en duda el optimismo oficial y refleja un escenario donde la inflación sigue siendo elevada y la recuperación económica aparece más lenta de lo prometido.





