La economía volvió a mostrar signos de debilidad en febrero. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una caída del 2,1% interanual y un retroceso del 2,6% respecto de enero en términos desestacionalizados, la mayor baja mensual desde diciembre de 2023.
El resultado corta la leve recuperación observada a comienzos de año —cuando enero había mostrado un crecimiento del 0,4%— y deja al primer bimestre con una variación negativa del 0,2% frente al mismo período de 2025.
Desde el Gobierno buscaron relativizar el dato. El ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que el componente tendencia-ciclo —que subió apenas 0,1% mensual— indicaría una dinámica positiva de fondo. También atribuyó la caída a factores puntuales, como la menor cantidad de días hábiles y la incidencia de un paro general.
Sin embargo, el desglose por sectores refleja un panorama más desigual. Ocho de los quince rubros que integran el EMAE registraron subas interanuales, aunque concentradas en actividades primarias. Entre ellas, se destacaron “Pesca” (14,8%), “Explotación de minas y canteras” (9,9%) y “Agricultura, ganadería, caza y silvicultura” (8,4%), que en conjunto aportaron al sostenimiento del indicador.
En contraste, los sectores más vinculados al mercado interno mostraron caídas pronunciadas. La industria manufacturera retrocedió 8,7% interanual y el comercio mayorista, minorista y reparaciones cayó 7%, siendo los principales responsables del resultado negativo general al restar 2,2 puntos porcentuales.
El contraste entre el crecimiento de sectores primarios y el deterioro de la industria y el comercio vuelve a evidenciar una dinámica económica desequilibrada, con impacto directo en el empleo y el consumo, y plantea interrogantes sobre la consistencia del rumbo económico actual.





