El Gobierno nacional volvió a introducir modificaciones en el Impuesto a las Ganancias para personas físicas y sucesiones indivisas, con cambios en el régimen de declaración jurada simplificada que, lejos de despejar dudas, reconfiguran el esquema de presentación del tributo.
La medida fue oficializada a través de la Resolución General 5836/2026 de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), donde se establecen nuevas condiciones operativas para quienes deben cumplir con sus obligaciones fiscales.
A partir de ahora, todos los contribuyentes deberán realizar la determinación anual del impuesto bajo un esquema unificado, tanto si están en el régimen general como en el simplificado. La presentación deberá hacerse exclusivamente mediante el servicio digital “Ganancias Personas Humanas – Portal Integrado”, lo que refuerza la dependencia de herramientas online en un sistema que sigue sumando complejidad.
En cuanto a los formularios, quienes permanezcan en el régimen general deberán utilizar el F. 711, mientras que los adheridos al sistema simplificado deberán completar el F. 2711, que contará con información precargada por el organismo a partir de datos propios y de terceros.
Si bien el Gobierno presenta este esquema como una simplificación, en la práctica traslada al contribuyente la responsabilidad de revisar y validar la información cargada. Cada usuario podrá modificar, corregir o eliminar datos antes de presentar la declaración, lo que implica un control adicional que no siempre resulta sencillo.
Para continuar dentro del régimen simplificado, será obligatorio haber realizado la adhesión o ratificación anual en los plazos fijados por ARCA. En caso de quedar excluido o desistir, el contribuyente volverá automáticamente al régimen general, con mayores exigencias administrativas.
Las nuevas disposiciones también alcanzan al período fiscal 2025 y se enmarcan en lo establecido por la Ley 27.799 y su reglamentación mediante el Decreto 93/2026. Según el Ejecutivo, el objetivo es reducir la carga administrativa, aunque en los hechos los cambios vuelven a generar incertidumbre en un sistema tributario que ya es cuestionado por su complejidad y falta de previsibilidad.





