La visita del Presidente a Lomas de Zamora terminó en caos y evacuación de emergencia. Vecinos indignados lo enfrentaron con insultos y piedrazos, en un nuevo reflejo del creciente rechazo al ajuste y la pobreza que genera su gestión.
La escena fue tan breve como contundente. Javier Milei intentó realizar una caravana electoral en Lomas de Zamora, pero apenas duró cinco minutos: insultos, silbidos y objetos arrojados obligaron a evacuarlo de urgencia, mientras su aliado José Luis Espert debió huir en moto.
El operativo había sido cuestionado incluso por la Casa Militar, que advirtió sobre los riesgos. Pese a ello, el Presidente avanzó y terminó expuesto en una jornada que dejó dos detenidos y un bochorno político.
El trasfondo es claro: el malestar social se multiplica en cada rincón del conurbano. Ajuste, despidos y falta de respuestas empujan a la gente a expresar su repudio en la calle. Sin embargo, desde La Libertad Avanza buscaron culpar al kirchnerismo y al intendente Federico Otermín.
Lejos de mostrar fortaleza, el episodio exhibió un Gobierno que pierde autoridad y se victimiza. El vocero Manuel Adorni habló de “militantes cavernícolas”, intentando disfrazar con épica lo que en realidad fue un rechazo popular espontáneo contra un modelo que prometió libertad y entrega ajuste.
Mientras tanto, Milei prepara un nuevo viaje a Estados Unidos para reunirse con empresarios, dejando atrás una Argentina donde el enojo social ya no se esconde.