La crisis presupuestaria en las universidades suma un nuevo capítulo y golpea de lleno al sistema de salud. Desde la Universidad de Buenos Aires advirtieron que los hospitales universitarios atraviesan una situación crítica por la falta de transferencias del Gobierno nacional, a pesar de que los fondos fueron aprobados por ley.
El secretario de Hacienda de la UBA, Matías Ruiz, aseguró que hasta el 5 de mayo no se giró “ni un solo peso” de la partida destinada a gastos operativos. La situación afecta directamente al Hospital de Clínicas José de San Martín, al Instituto de Oncología Ángel Roffo, al Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari y a otros centros asistenciales.
Según denunció Ruiz, el problema no solo implica el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, sino también de la propia Ley de Presupuesto 2026. “Se aprobó una partida que directamente no está siendo ejecutada”, planteó.
El impacto es inmediato. Con un recorte real del 30% ya aplicado y sin fondos transferidos, los hospitales funcionan por debajo de su capacidad. La atención se reduce, se postergan cirugías y crece la deuda con proveedores, mientras las instituciones intentan sostenerse con ingresos de obras sociales, prepagas y donaciones.
“El deterioro es constante”, advirtió el funcionario, al describir un escenario de creciente incertidumbre en la comunidad médica. Además, remarcó el rol estratégico de estos centros: una parte mayoritaria de los médicos del país se forma en la UBA, lo que amplifica el impacto del ajuste.
La advertencia más fuerte apunta al futuro inmediato. Si la situación no se revierte, no descartan un escenario de cierre progresivo. “Sin financiamiento, el sistema se sigue deteriorando día a día”, señaló Ruiz.
Desde la universidad también confirmaron que ya realizaron reclamos formales ante distintas áreas del Ejecutivo, sin obtener respuestas concretas hasta el momento. Frente a ese panorama, evalúan avanzar con acciones judiciales para exigir el cumplimiento del presupuesto.
A la crisis operativa se suma el deterioro salarial. Según detalló Ruiz, los ingresos de médicos y profesionales de la salud perdieron cerca de la mitad de su poder adquisitivo en los últimos dos años, con 18 meses consecutivos de caída real.
El combo de ajuste, falta de fondos y salarios en retroceso genera un clima de fuerte preocupación dentro de la comunidad universitaria. “La angustia es enorme”, sintetizó el funcionario, al describir el impacto no solo en trabajadores sino también en estudiantes que se forman en estos hospitales.
Mientras tanto, el conflicto por el financiamiento universitario se consolida como otro frente abierto para el gobierno de Javier Milei, con consecuencias que ya se sienten en áreas sensibles como la salud pública.





