Mientras el gobierno de Javier Milei profundiza el ajuste fiscal para sostener el equilibrio de las cuentas públicas frente a la caída de la recaudación, los primeros indicadores económicos de abril comenzaron a mostrar señales de enfriamiento en distintos sectores clave de la economía. Construcción, industria automotriz, patentamientos y crédito privado registraron caídas o estancamiento, alimentando dudas sobre la sostenibilidad de la recuperación que se había insinuado durante marzo.
Según un informe de Analytica, el gasto primario devengado cayó 5,7% interanual en términos reales durante abril y acumuló una baja del 3,9% en el primer cuatrimestre de 2026. El recorte permitió compensar la caída de la recaudación, que retrocedió alrededor de un 4% real en el mismo período.
Desde distintas consultoras comenzaron a advertir que la estrategia de ajuste permanente empieza a impactar sobre la actividad económica. “El ajuste genera las condiciones que hacen necesario más ajuste. No es un camino hacia el equilibrio sino un proceso procíclico que se retroalimenta”, planteó la consultora Epyca en un reciente informe sobre las cuentas públicas.
La motosierra volvió a concentrarse principalmente sobre partidas sociales, transferencias y obra pública. Las transferencias a provincias se desplomaron 53,7% interanual en abril, mientras que los programas sociales cayeron 37,3% y la obra pública retrocedió 15,7%.
En paralelo, hubo leves incrementos en el gasto en personal y en asignaciones familiares y AUH, aunque el crecimiento se concentró fundamentalmente en la Asignación Universal por Hijo.
También crecieron los subsidios económicos, impulsados especialmente por el área energética, que registró un salto real superior al 112% en el primer cuatrimestre. En cambio, los subsidios al transporte continuaron en caída.
Los primeros datos de actividad económica del segundo trimestre encendieron luces de alerta. La consultora Outlier señaló que abril profundizó el deterioro que ya comenzaban a reflejar los números de recaudación y consumo.
Uno de los sectores más golpeados fue la construcción. Los despachos de cemento al mercado interno cayeron 12,7% interanual y casi 10% respecto de marzo en términos desestacionalizados. El acumulado del primer cuatrimestre mostró una baja del 3,3%.
Aunque parte del retroceso fue atribuido a las fuertes lluvias que afectaron distintas regiones del país, los analistas advirtieron que el clima no alcanza para explicar completamente el freno de la actividad.
La industria automotriz también exhibió señales de desaceleración. Según datos de ADEFA, la producción nacional de vehículos cayó 17,5% interanual en abril y acumula una baja de 18,6% en lo que va del año.
Las ventas mayoristas a concesionarios retrocedieron más de 31%, mientras que los patentamientos registraron 47.564 unidades durante abril, con una caída interanual del 13,6%.
El deterioro fue especialmente fuerte en autos y utilitarios livianos, aunque los vehículos pesados lograron sostenerse relativamente estables. En paralelo, comenzaron a ganar terreno las marcas importadas, especialmente las chinas. BYD logró ubicarse entre las diez automotrices con más patentamientos del mes y varios modelos electrificados comenzaron a crecer en participación de mercado.
En contraste, el mercado de motos se consolidó como una de las pocas excepciones dentro del consumo durable. Durante abril se patentaron más de 80 mil unidades, con un crecimiento interanual del 51,5%.
En el sector interpretan que las motos se consolidan como alternativa más accesible frente a la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades de acceso al financiamiento para la compra de autos.
El crédito privado también mostró señales de agotamiento. Los préstamos en pesos al sector privado prácticamente quedaron estancados al descontar la inflación. Los créditos destinados a empresas cayeron 0,9% real mensual en abril, afectados principalmente por el derrumbe de las líneas de adelantos bancarios.
Desde Equilibra señalaron que, pese a la baja de tasas de interés, la demanda de financiamiento empresarial continúa debilitándose en un contexto de menor actividad.
En el caso de las familias, los préstamos crecieron apenas 0,4% real durante abril, aunque todavía acumulan una caída en el primer trimestre. Además, la morosidad bancaria comenzó a crecer con fuerza: alcanzó el 11,6% en tarjetas de crédito y el 13,8% en préstamos personales.
Dentro de ese escenario, los únicos segmentos con cierta recuperación fueron los créditos prendarios y los hipotecarios.
En materia de comercio exterior, las exportaciones argentinas hacia Brasil crecieron más de 21% interanual en abril, mientras que las importaciones desde ese país cayeron 18,5%, un dato que para los analistas refleja el enfriamiento de la producción vinculada al mercado interno.
Si bien el INDEC difundió mejoras en los indicadores de construcción e industria correspondientes a marzo, las expectativas empresarias hacia adelante aparecen marcadas por la cautela.
En construcción privada, el 75% de las empresas aseguró que no espera cambios en la actividad entre abril y junio, mientras que un 14% proyecta una caída. Entre las principales preocupaciones aparecen la baja de la actividad económica, el aumento de costos y los problemas en la cadena de pagos.
En la industria manufacturera, marzo mostró la primera mejora interanual en nueve meses, aunque los datos preliminares de abril volvieron a sembrar dudas sobre la continuidad de esa recuperación.
Así, mientras el Gobierno profundiza el ajuste sobre provincias, obra pública y programas sociales para sostener el superávit fiscal, distintos indicadores empiezan a reflejar que el freno económico ya impacta sobre sectores productivos, consumo y financiamiento, con efectos cada vez más visibles sobre la economía real.





