El Gobierno nacional oficializó un nuevo ajuste sobre el sistema de salud pública con recortes que superan los $63.000 millones y que afectan programas de medicamentos, tratamientos oncológicos, prevención de enfermedades y organismos sanitarios clave.
La medida quedó establecida a través de la Decisión Administrativa 20/2026 publicada en el Boletín Oficial y profundiza la política de recortes impulsada por la gestión de Javier Milei en áreas sensibles del Estado.
Según los anexos de la normativa, la poda más importante impacta sobre el programa “Acceso a Medicamentos, Insumos y Tecnología Médica”, que perdió $20.000 millones. A eso se suma una reducción de otros $25.000 millones en el programa de “Fortalecimiento de los Sistemas Provinciales de Salud”, afectando fondos destinados a hospitales y sistemas sanitarios de distintas provincias.
Uno de los puntos más alarmantes del ajuste golpea directamente a pacientes oncológicos. El programa de “Investigación, Prevención, Detección Temprana y Tratamiento del Cáncer” sufrió un recorte de $5.000 millones, especialmente en ayudas sociales directas para personas bajo tratamiento.
La política de ajuste también alcanzó al INCUCAI, organismo central para los procesos de ablación e implante, que perdió $831,3 millones entre gastos corrientes y recursos de capital.
En paralelo, la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos Malbrán” (ANLIS) sufrió una reducción presupuestaria de $1.162,2 millones, afectando obras de infraestructura y proyectos vinculados a laboratorios de alta complejidad.
La reestructuración además incluyó recortes de $500 millones para prevención de enfermedades transmisibles, $800 millones menos para programas de VIH, hepatitis, tuberculosis y lepra, y otros $900 millones en Salud Sexual y Procreación Responsable.
El ajuste vuelve a generar fuertes cuestionamientos por el impacto que puede tener sobre el acceso a tratamientos, medicamentos y políticas de prevención, en medio de una creciente presión sobre el sistema público de salud y una caída sostenida del poder adquisitivo de la población.





