A once años de la primera movilización de Ni Una Menos, la provincia de Buenos Aires difundió un informe que refleja una realidad preocupante: la violencia de género se vuelve cada vez más extrema, aparece en relaciones más breves y suma nuevas modalidades como el hostigamiento digital, en un contexto que desde el gobierno bonaerense vinculan con el ajuste económico y el desarme de políticas nacionales de protección.
El estudio, elaborado por el Ministerio de Mujeres y Diversidad provincial, analiza el período 2024-2025 a partir de datos del Registro Único de Casos de Violencia de Género y del trabajo realizado por equipos especializados en todo el territorio bonaerense.
Según el relevamiento, aunque los femicidios, travesticidios y transfemicidios registrados descendieron en 20 casos respecto del año anterior, las formas de violencia extrema muestran una escalada. Los estrangulamientos aumentaron un 30%, las privaciones ilegítimas de la libertad casi un 10%, las situaciones de aislamiento cerca del 20% y las amenazas alrededor del 15%.
“La violencia escala más rápido, aparece antes en las relaciones interpersonales, tiene manifestaciones de mayor crueldad y se da en vínculos más breves”, explicó la subsecretaria de Políticas contra las Violencias por Razones de Género, Laurana Malacalza, durante la presentación del informe encabezada por la ministra Estela Díaz.
La violencia sexual también registró un crecimiento. Los casos pasaron de 469 a 508 episodios en apenas un año, un incremento del 8% que, según el documento, se produce cada vez con mayor frecuencia en relaciones de muy corta duración.
El ámbito doméstico continúa siendo el principal escenario de las agresiones: el 93% de los hechos registrados ocurrieron en ese contexto. Además, en más del 95% de los casos los agresores fueron varones, principalmente de entre 25 y 44 años. El vínculo más habitual sigue siendo el de expareja, aunque también crecieron las situaciones protagonizadas por parejas actuales y convivientes.
Uno de los datos más preocupantes es el avance de la violencia digital. El informe detectó un aumento superior al 75% en las denuncias vinculadas al acoso virtual, el control permanente, la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento y el uso de herramientas de inteligencia artificial para hostigar y dañar a las víctimas.
En ese marco, la diputada bonaerense Mayra Mendoza presentó la denominada “Ley Ema”, una iniciativa para prevenir y abordar la violencia digital en las escuelas. El proyecto surgió tras el caso de Ema Bondaruk, una adolescente que se quitó la vida en 2024 luego de que se difundieran imágenes íntimas suyas sin autorización.
El Ministerio de Mujeres y Diversidad también advirtió que el empeoramiento de las condiciones económicas impacta de manera directa sobre las posibilidades de las víctimas para salir de situaciones de violencia. La pérdida de empleo formal, la precarización laboral, el endeudamiento familiar y las dificultades para acceder a ingresos propios fortalecen la dependencia económica respecto de los agresores.
En ese sentido, el informe señala que el escenario actual está atravesado por el debilitamiento de las políticas públicas nacionales destinadas a la prevención y asistencia, así como por discursos que niegan las desigualdades de género y cuestionan las herramientas construidas durante los últimos años para enfrentar esta problemática.
“Cuando el odio se convierte en discurso público, la violencia encuentra condiciones para expandirse”, concluye el documento presentado por la cartera bonaerense.
La conmemoración de Ni Una Menos también tuvo su correlato en la Legislatura provincial. Referentes de distintos espacios políticos se sumaron a la convocatoria y reclamaron avanzar con proyectos que fortalezcan la prevención y la asistencia a las víctimas.
Entre las iniciativas que continúan en tratamiento figuran la declaración de emergencia nacional por violencia de género impulsada por Fuerza Patria, el boleto gratuito para víctimas promovido por el massismo, la cobertura de cirugías reparadoras, la creación de Puntos Violetas Digitales, la reducción de los tiempos judiciales para medidas de protección y la implementación de protocolos de prevención en espacios nocturnos.
A once años de aquella multitudinaria marcha que marcó un antes y un después, el reclamo sigue vigente. Los datos muestran que las violencias no retroceden y que, en un contexto de recorte de políticas específicas y creciente fragilidad social, los desafíos para garantizar una vida libre de violencias son cada vez mayores.





