La situación de la industria bonaerense continúa agravándose y en las últimas semanas se multiplicaron los casos de fábricas que reducen su actividad, empresas que bajan sus persianas y trabajadores que pierden sus fuentes laborales. En un contexto marcado por la caída del consumo y la apertura de las importaciones, distintos sectores productivos advierten sobre un escenario cada vez más complejo.
Uno de los casos más significativos es el de Cabot Argentina, la única productora local de negro de humo, un insumo clave para la fabricación de neumáticos y productos de caucho. La multinacional estadounidense confirmó el cierre definitivo de su planta de Campana, donde operó durante más de seis décadas. La decisión dejará sin empleo a unos 90 trabajadores directos y a otros 60 vinculados a tareas tercerizadas de mantenimiento, vigilancia, comedor y lavandería.
La situación no es aislada. El último informe de la Unión Industrial Argentina reflejó caídas interanuales de dos dígitos en la actividad manufacturera, con el sector químico entre los más afectados, mientras las empresas advierten por el impacto de la retracción del mercado interno.
En Ramallo, la contratista de Ternium Damluc cerró sus puertas y despidió a sus 80 trabajadores. Aunque el gremio logró la reincorporación de ocho empleados, continúa la disputa por las indemnizaciones, ya que la empresa busca reducir los montos argumentando una supuesta falta de trabajo.
También en esa ciudad, la firma Welding Alloys, instalada desde hace 25 años en el Parque Industrial Comirsa, envió esta semana ocho nuevos telegramas de despido a operarios metalúrgicos, que se suman a cinco desvinculaciones anteriores en áreas administrativas y técnicas. La compañía atraviesa dificultades por la falta de contratos.
En Pilar, trabajadores nucleados en el gremio químico realizaron protestas frente a la empresa Cascia tras una serie de despidos, mientras que en Zárate hubo manifestaciones en los accesos a la planta de Bayer luego de que la contratista Ameghino Servicios Industriales desvinculara a parte de su personal.
El sector del neumático también atraviesa un momento delicado. Tras el cierre de Fate meses atrás, que dejó a más de 900 trabajadores sin empleo, ahora Pirelli, con planta en Merlo y alrededor de 650 operarios, anunció que paralizará completamente su producción entre el 15 y el 21 de junio debido a la caída de las ventas. Además, a partir de julio reducirá su esquema operativo y dejará de trabajar los fines de semana.
La crisis también alcanzó al sistema financiero. Durante mayo, el Banco Hipotecario cerró sus sucursales de Luján, Junín, Tigre y Tandil, mientras que Banco Supervielle avanzó con un proceso de reducción de oficinas y personal. A su vez, el Banco Santander confirmó que dejará de operar su sede de Dolores a partir del 14 de agosto.
Desde la Asociación Bancaria advirtieron que detrás de estas decisiones existe un proceso de ajuste y achicamiento operativo que podría profundizar los conflictos laborales en los próximos meses.
Mientras los indicadores productivos muestran señales de deterioro, en la provincia de Buenos Aires crece la preocupación por el impacto que las políticas económicas nacionales tienen sobre la industria, el empleo y el entramado productivo local.





