La Unión Cívica Radical de la provincia de Buenos Aires logró avanzar en su proceso de reorganización interna con elecciones partidarias en nueve municipios donde no había sido posible alcanzar listas de consenso. Los comicios se desarrollaron semanas después del acuerdo que consagró a Emiliano Balbín como presidente del Comité Provincia, aunque las distintas corrientes que integran el partido todavía exhiben diferencias de peso en varios territorios.
La llegada de Balbín a la conducción bonaerense fue el resultado de un entendimiento entre los principales sectores internos, que dejaron de lado sus disputas para evitar una confrontación a nivel provincial. El acuerdo reunió a dirigentes referenciados en el senador nacional Maximiliano Abad, el diputado nacional Martín Lousteau y el exintendente de San Isidro, Gustavo Posse, frente al espacio que responde a un grupo de intendentes vinculados al extitular del radicalismo bonaerense, Miguel Fernández.
Sin embargo, ese esquema de unidad no logró trasladarse a todos los municipios. En Bahía Blanca, General Pueyrredón, Morón, Tres Arroyos, Lincoln, Villa Gesell, Luján, Mercedes y Bragado los afiliados debieron concurrir a las urnas para definir las nuevas autoridades locales.
Las listas alineadas con el sector de Abad consiguieron imponerse en los distritos de mayor peso electoral, como Bahía Blanca, General Pueyrredón y Morón, además de obtener triunfos en Luján y Mercedes. En tanto, el espacio Evolución, que lidera Lousteau, se quedó con las conducciones de Bragado, Tres Arroyos y Villa Gesell.
Tras conocerse los resultados, Emiliano Balbín destacó el cierre de la etapa interna y llamó a fortalecer la presencia territorial del partido. “La interna de nuestro partido quedó atrás, ahora empieza la etapa más importante, en unidad y de cara a los bonaerenses”, expresó. Además, sostuvo que el radicalismo debe enfocarse en recorrer la provincia y construir una alternativa política para los próximos desafíos electorales.
Uno de los capítulos más llamativos de la jornada se vivió en Lincoln, donde la disputa tomó un carácter familiar. Allí, la lista respaldada por el intendente Salvador Serenal se enfrentó a una nómina impulsada por su propia hermana, Marisa Serenal, reflejando las tensiones que aún atraviesan al partido.
La boleta encabezada por Valeria Mena, apoyada por el jefe comunal, se impuso por 172 votos contra 147 sobre la lista liderada por Matías Gázquez. El resultado significó, además, el único triunfo del denominado grupo “Saladillo”, integrado por intendentes radicales que buscan ganar protagonismo y proyectar una estrategia propia de cara a las próximas elecciones provinciales.
Aunque el radicalismo bonaerense logró evitar una fractura mayor y consolidar una conducción de unidad, los resultados en los distritos dejaron en evidencia que las diferencias entre los distintos sectores continúan vigentes y que la discusión por el rumbo del partido está lejos de haber terminado.





