La celebración de la Selección argentina tras la victoria por 2 a 1 frente a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 derivó en una fuerte polémica política. Luego de que los jugadores exhibieran una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”, una publicación realizada por la cuenta oficial de La Libertad Avanza generó una ola de cuestionamientos en las redes sociales.
El espacio político que conduce Karina Milei compartió una imagen del festejo del plantel argentino acompañada por la frase “Somos un país, no una película de Disney”. El mensaje fue interpretado por numerosos usuarios como una crítica directa al gesto de los futbolistas y provocó una rápida reacción de rechazo.
La controversia tomó mayor dimensión porque, en los días previos al partido, desde distintos sectores del oficialismo se había cuestionado a la oposición por, según sostenían, intentar utilizar políticamente el desempeño de la Selección. Sin embargo, tras la clasificación a la final y la difusión de las imágenes con la bandera de Malvinas, el posteo de La Libertad Avanza abrió un nuevo frente de discusión.
La bandera fue desplegada por los jugadores apenas finalizó el encuentro disputado en Atlanta y luego varios integrantes del plantel ratificaron públicamente el mensaje. Leandro Paredes afirmó que las islas “siempre serán argentinas”, mientras que Lisandro Martínez destacó el valor simbólico del gesto y aseguró que imaginaba la emoción que podía generar entre los veteranos de la Guerra de Malvinas.
El episodio también tuvo repercusiones internacionales. En Inglaterra, distintos medios reflejaron el festejo de los futbolistas argentinos y cuestionaron la exhibición de la bandera, mientras que se especuló con una posible revisión del caso por parte de la FIFA debido a las restricciones sobre mensajes políticos dentro de los estadios.
En ese contexto, el mensaje difundido por La Libertad Avanza profundizó la controversia. La publicación recibió numerosas críticas de usuarios que consideraron que el gesto de los futbolistas representó un reclamo histórico de soberanía ampliamente compartido por la sociedad argentina y que trascendía cualquier diferencia partidaria.
La discusión volvió a instalar el tema de Malvinas en el centro del debate público, en una jornada marcada por la clasificación de la Selección a una nueva final del mundo y por una celebración que rápidamente excedió el plano deportivo.





