La disputa entre la provincia de Buenos Aires y el Gobierno nacional por el reparto de recursos sumó un nuevo capítulo luego de que dos informes coincidieran en señalar una nueva caída real de la coparticipación durante junio, un escenario que volvió a encender las críticas de la gestión de Axel Kicillof hacia la administración de Javier Milei.
De acuerdo con el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, las transferencias automáticas enviadas por Nación crecieron en términos nominales, pero no lograron compensar el efecto de la inflación. Como resultado, la provincia de Buenos Aires volvió a recibir menos recursos en términos reales que un año atrás.
Durante junio, la Provincia percibió casi $1,6 billones por coparticipación y otros fondos automáticos, aunque esa cifra implicó una pérdida real cercana al 4%. El informe también advierte que la menor recaudación del IVA y del Impuesto a las Ganancias, que concentran casi toda la masa coparticipable, explica gran parte del retroceso.
La situación se repite al observar el primer semestre del año. Tanto el trabajo del IARAF como el elaborado por el director del Banco Provincia, Marcelo Daletto, coinciden en que las transferencias automáticas acumulan una baja real superior al 2% respecto del mismo período de 2025.
El estudio de Daletto agrega que la Coparticipación Federal de Impuestos fue el componente más afectado, con una caída real del 10,5%, mientras que otros fondos, como el Fondo de Financiamiento Educativo y la Compensación del Consenso Fiscal, ayudaron a amortiguar parcialmente el impacto.
Desde La Plata sostienen que la merma de la coparticipación se suma a la eliminación de transferencias discrecionales, la paralización de obras nacionales y la interrupción de distintos programas de financiamiento, lo que obliga a la Provincia a afrontar con recursos propios cada vez más obligaciones.
En ese contexto, el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, cuestionó con dureza la política económica nacional y afirmó que la reducción de la coparticipación es consecuencia de un modelo que debilita la recaudación y afecta el financiamiento de las provincias.
Con los nuevos datos sobre la mesa, el Gobierno de Kicillof vuelve a reforzar su reclamo por una distribución de recursos que considera más equitativa y utiliza la caída de la coparticipación como uno de los principales argumentos para cuestionar la estrategia económica de la Casa Rosada.





