La crisis que atraviesa Manuel Adorni lejos está de encontrar un punto final. La presentación de sus últimas declaraciones juradas no logró despejar las sospechas que rodean su patrimonio y, por el contrario, abrió nuevos interrogantes que ya generan preocupación dentro de la Casa Rosada.
Los documentos correspondientes a 2025, junto con las rectificaciones realizadas sobre los ejercicios anteriores, muestran un crecimiento patrimonial extraordinario que el funcionario atribuye principalmente a inversiones financieras y tenencias en criptomonedas. Sin embargo, la magnitud del salto y algunas omisiones en la documentación presentada mantienen encendidas las alarmas.
Según los registros oficiales, durante 2024 el patrimonio declarado por el jefe de Gabinete pasó de poco más de 12 millones de pesos a superar los 570 millones. El incremento está asociado a la incorporación de más de 500 mil dólares en ahorros, activos que no figuraban en declaraciones previas, además de inversiones en bitcoins y cuentas bancarias en moneda extranjera.
La evolución resulta aún más impactante cuando se observa el período completo. Entre 2023 y 2025, los bienes declarados por Adorni pasaron de poco más de 25 millones de pesos a más de 627 millones, una variación que supera ampliamente el crecimiento de sus ingresos conocidos y que alimenta los cuestionamientos sobre el origen de parte de esos fondos.
A la lista de activos se sumaron una propiedad en el country Indio Cuá, una camioneta Jeep Compass y un departamento de casi 200 metros cuadrados sobre la calle Miró, inmueble que recién apareció incorporado en la declaración correspondiente a 2025 y que fue presentado como una inversión financiada mediante recursos propios y un crédito.
Uno de los puntos que más inquietud genera es la ausencia del anexo patrimonial correspondiente a Bettina Angeletti, pareja del funcionario. La documentación aún no fue presentada y distintos sectores políticos consideran que podría contener información relevante para comprender la evolución patrimonial del entorno familiar.
La figura de Angeletti también quedó bajo observación por su participación en la consultora BE+, una empresa que aparece vinculada a distintos actores cercanos al círculo de poder libertario y que ha sido mencionada en distintas investigaciones periodísticas.
Mientras las explicaciones siguen sin convencer a la oposición y a parte de la opinión pública, el clima dentro del oficialismo comenzó a tensarse. Aunque Javier y Karina Milei continúan sosteniendo públicamente a su jefe de Gabinete, en distintos sectores del Gobierno crece la preocupación por el costo político que el caso podría tener en un momento especialmente delicado.
La situación se agravó por la presión que comenzó a ejercer el Congreso. Durante los últimos días, el oficialismo desplegó negociaciones para evitar que prosperaran iniciativas opositoras orientadas a impulsar mecanismos de control e interpelaciones sobre el funcionario.
En paralelo, Adorni redujo significativamente su exposición pública. Sus apariciones se volvieron esporádicas y cuidadosamente controladas, mientras el Gobierno intenta evitar que el escándalo siga ocupando el centro de la agenda política.
La estrategia defensiva parece orientada a limitar el daño y ganar tiempo. Sin embargo, la persistencia de las dudas sobre el crecimiento patrimonial, la falta de información complementaria y el avance de las investigaciones mantienen abierto un frente de conflicto que amenaza con seguir erosionando la imagen de uno de los hombres más importantes del gabinete libertario.
Por ahora, el respaldo presidencial le permite sostenerse en el cargo. Pero las preguntas sobre el origen de sus bienes continúan acumulándose y convierten a Adorni en una de las principales preocupaciones políticas de la administración de Javier Milei.





