La inflación de julio volvió a generar preocupación por el rumbo de los precios. La Ciudad de Buenos Aires registró una suba del 2,9% y las primeras proyecciones realizadas a partir de ese dato estiman que el índice nacional podría ubicarse entre el 2,4% y el 2,8%.
El dato porteño aparece como una señal de alerta porque, de confirmarse una inflación nacional en esos niveles, se interrumpiría la desaceleración que se había observado durante los últimos dos meses.
Las consultoras privadas ya anticipaban que el proceso de baja de la inflación se había frenado en julio. Sin embargo, el resultado de CABA abrió la posibilidad de que el retroceso de la inflación no solo se haya detenido, sino que pueda registrarse una nueva aceleración.
El IPC de la Ciudad funciona habitualmente como uno de los indicadores que permiten anticipar el comportamiento del índice que luego publica el INDEC. En este caso, el 2,9% registrado durante julio obliga a analizar cómo impactan las diferencias entre ambas canastas de consumo.
Según un informe de LCG procesado por Agencia Noticias Argentinas, si se aplicaran los ponderadores del INDEC a las variaciones de precios observadas en CABA, la inflación nacional podría ubicarse alrededor del 2,8%.
No obstante, cuando el cálculo se realiza con mayor nivel de desagregación y se consideran los subrubros, la estimación se reduce al 2,4%.
La diferencia se explica, en buena medida, por el fuerte aumento de algunos precios estacionales durante las vacaciones de invierno. Los paquetes turísticos subieron 26% y el alojamiento tuvo un incremento del 29% en julio.
Estos rubros tienen una incidencia importante dentro de la canasta porteña, pero su peso es menor en la estructura utilizada por el INDEC para calcular la inflación nacional. Por eso, el 2,9% de CABA no necesariamente se trasladará de manera directa al índice de todo el país.
Aun así, el dato refleja una presión que podría complicar el objetivo de llevar la inflación a niveles cada vez más bajos.
Otro dato que genera preocupación es la evolución de la inflación núcleo en la Ciudad. Este indicador pasó del 1,9% en junio al 2,2% en julio, lo que muestra que, incluso descontando los componentes estacionales y regulados, persiste una presión sobre los precios.
El escenario para agosto dependerá en parte de la evolución de los precios estacionales, que podrían moderarse después del período de vacaciones. Pero si la inflación núcleo mantiene el ritmo registrado en julio, la posibilidad de una rápida convergencia hacia tasas inferiores al 2% mensual seguirá siendo difícil.
La atención ahora estará puesta en el dato que publique el INDEC, que permitirá determinar hasta qué punto el salto de la inflación porteña se trasladó al conjunto de la economía nacional.





