El Gobierno nacional deberá definir en los próximos meses una reforma tributaria que podría volver a modificar el impuesto a las Ganancias. Entre los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) aparece la posibilidad de ampliar la cantidad de trabajadores alcanzados por el tributo, una medida que implicaría un nuevo descuento sobre los salarios de quienes hoy se encuentran exentos.
La propuesta no contempla, por ahora, aumentar las alícuotas, sino reducir el ingreso mínimo a partir del cual los asalariados comienzan a pagar el impuesto. De concretarse ese cambio, alrededor de 1,5 millones de trabajadores registrados pasarían a tributar nuevamente.
En la actualidad, el impuesto alcanza a poco más del 8% de los empleados registrados del sector privado. Sin embargo, el FMI considera que esa proporción es baja y plantea elevarla hasta el 20%, con el objetivo de incrementar la recaudación y avanzar en una reestructuración del sistema impositivo.
Según una simulación realizada por Focus Market, el piso para un trabajador soltero debería bajar desde los actuales $3 millones brutos mensuales hasta aproximadamente $2,2 millones para cumplir con la meta sugerida por el organismo internacional. La reducción sería cercana al 25%.
Ese cambio modificaría el universo de contribuyentes. Un empleado que hoy percibe el salario promedio registrado, estimado en $1.734.357 brutos, continuaría fuera del impuesto. Sin embargo, quien cobre alrededor de $2,6 millones brutos mensuales comenzaría a tributar si no tiene cargas de familia.
En ese caso, el descuento anual se ubicaría entre los $70.000 y los $150.000, aunque el monto final dependerá de las deducciones personales y de la situación familiar de cada contribuyente.
La diferencia se vuelve mucho más significativa para los ingresos más altos. Un trabajador que perciba cerca de $3,5 millones brutos mensuales debería pagar alrededor de $1,5 millones al año si es soltero, lo que representa un descuento promedio de $125.000 por mes.
En cambio, quienes tengan cónyuge e hijos a cargo pagarían considerablemente menos gracias al régimen de deducciones previsto por la ley. Por ese motivo, dos trabajadores con el mismo sueldo pueden terminar afrontando cargas tributarias muy diferentes.
El planteo forma parte de las recomendaciones incluidas en el acuerdo con el FMI. El organismo sostiene que Argentina recauda poco por el impuesto a los ingresos personales y que depende en exceso de gravámenes como las retenciones, el impuesto al cheque y otros tributos considerados distorsivos.
Actualmente, la recaudación por Ganancias de personas físicas representa el 1,8% del Producto Bruto Interno. La meta propuesta por el Fondo es elevar ese porcentaje al 2,2%, lo que generaría recursos adicionales equivalentes a unos 2.672 millones de dólares.
Aunque todavía no existe un proyecto oficial, el tema ya comenzó a generar preocupación entre especialistas y trabajadores. Una eventual reducción del piso significaría que miles de asalariados volverían a sufrir descuentos en sus recibos de sueldo, incluso en un escenario donde los salarios continúan perdiendo poder adquisitivo frente al costo de vida.
La discusión también representa un desafío político para el Gobierno de Javier Milei. Mientras busca cumplir con las metas acordadas con el FMI y reforzar los ingresos fiscales, deberá enfrentar el impacto que tendría una medida que volvería a gravar a un universo mucho más amplio de trabajadores registrados.





