La cuarta Marcha Federal Universitaria tuvo un fuerte impacto en la provincia de Buenos Aires, donde miles de estudiantes, docentes, investigadores y vecinos salieron a las calles en distintas ciudades para defender la educación pública y reclamar contra el ajuste del gobierno de Javier Milei sobre las universidades nacionales.
Mientras la movilización central se concentró en Plaza de Mayo, las protestas se replicaron en localidades bonaerenses con sedes universitarias o centros regionales, en una jornada marcada por la masividad y el rechazo a los recortes presupuestarios impulsados por la Casa Rosada.
Uno de los epicentros más importantes fue Bahía Blanca, donde funcionan la Universidad Nacional del Sur (UNS) y la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Allí, una multitudinaria columna integrada por estudiantes, docentes, organizaciones sociales, gremios y vecinos marchó sobre la avenida Alem en defensa de la educación pública, la ciencia y las becas estudiantiles.
Según informó el diario La Nueva, la movilización superó las siete cuadras y comenzó pasadas las 17.30 frente a la sede de la UTN, en la intersección de Alem y 11 de Abril, para luego avanzar hacia el playón de la UNS.
Los manifestantes también reclamaron por el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario para las 66 universidades nacionales, en medio de la creciente tensión entre el sistema universitario y el Gobierno nacional.
En La Plata, si bien las autoridades de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y de la UTN regional habían convocado a viajar hacia la Ciudad de Buenos Aires, cientos de personas realizaron igualmente una concentración frente al Rectorado de la UNLP.
La convocatoria surgió de manera espontánea, impulsada principalmente a través de redes sociales por estudiantes y trabajadores universitarios que no pudieron trasladarse hasta Capital Federal, pero que igualmente quisieron sumarse al reclamo contra el ajuste.
Las movilizaciones se dieron en un contexto de fuerte conflictividad entre el Gobierno nacional y las universidades, que denuncian pérdida salarial, desfinanciamiento y deterioro del sistema científico y educativo.
En paralelo, el clima de tensión también atraviesa al sindicalismo docente bonaerense. Este miércoles el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba), uno de los principales gremios docentes de la provincia y base de Ctera en territorio bonaerense, irá a elecciones para renovar autoridades.
La lista oficialista Celeste-Violeta, respaldada por Roberto Baradel, estará encabezada por María Laura Torre, actual secretaria adjunta del gremio. También competirán la Lista Multicolor, identificada con sectores de izquierda y encabezada por María Elisa Salgado, y la Azul y Blanca, vinculada al Partido Comunista Revolucionario (PCR), con Myriam Marinozzi como principal candidata.
A diferencia de otros gremios docentes, Suteba mantiene algunas seccionales controladas por la oposición interna, como Tigre, Bahía Blanca y Marcos Paz, donde la Multicolor conserva conducción propia.
Baradel, histórico dirigente sindical y actual secretario adjunto de Ctera, evitó durante la gestión de Axel Kicillof convocar a paros directos contra la Provincia, aunque sí hubo medidas de fuerza impulsadas por sectores opositores dentro del gremio, que reclaman mejoras salariales y mayor presión sobre el Ejecutivo bonaerense.





